viernes, 27 de octubre de 2017

MIGUEL IZQUIERDO, El Negro Morales...







EL NEGRO MORALES, BEISBOLISTA Y NAVISTA POTOSINO

Por
Miguel A. Izquierdo Sánchez
Morelos
                                              


A toda velocidad

Gran pítcher de velocidad y control como era, tenía por diversión acercar la bola al pecho y a la cabeza de los bateadores, provocándolos, y a más de uno metiéndoles miedo, buscando el punto hasta que alguno se defendía con reclamos a gritos o aventándole el bate.  Él estaba preparado para responder con los puños, ante la rayada de madre del bateador o para esquivar el bate de encino. Parecía feliz con que le buscaran pleito, sonreía mientras sus compañeros de equipo se preocupaban por los trancazos que vendrían y por el peligro de las patadas con spikes. A él le encantaba el flujo creciente de adrenalina conforme se calentaba el pleito, de hecho ése era el clímax de su juego. 
-¡Negro!, ¡Negro!, -le gritaba  su mánager, único a quien de vez en cuando obedecía una vez iniciado el pleito.  Pero el Negro ya iba como de fiesta, arremangándose la camisola para el trompo que se iba a dar con el bateador.  Cuando alcanzaban a detenerlo antes de darse a golpes, sólo decía:
-Fue él quien empezó…deténganlo a él.
O bien:
- ¿No oyeron que me rayó la madre?  ¿¡A poco es para dejarse!?
Y luego, mientras trataba de quitarse de encima al cerco de compañeros que lo alejaban del home, hasta donde había llegado para darse de trompadas, decía al bateador ofendido
- A ver, repite lo que dijiste…
Por eso no es de extrañar que aunque era un pitcher dominante, rara vez terminaba un partido, no por irlo perdiendo, sino por irlo ganando y silbarles a sus contrincantes, curvas con pelotas que les rondaban las narices, las orejas y la barbilla. Le sobraban agallas.


II
El Negro Morales era un joven mecánico muy reconocido por sus trabajos en autos de todo tipo.  Vivía con su hermano y su mamá a dos cuadras del Santuario de Guadalupe, en San Luis Potosí. Por razones que yo no supe de niño, pasó cerca de ocho días debajo del coche de mi padre, haciéndole una reparación mayor.  Después supe que le hizo un ajuste.  Lo que nadie me explicó por esos días era por qué unas sábanas colgaban de las rejas del portón de nuestra casa del barrio de San Miguelito, justamente esos días que él estuvo ahí, prácticamente escondido.  Porque era evidente que se aseguraba de que nadie de fuera estuviera cerca del portón cuando salía por debajo del motor,  al baño o a comer.  Si no, ¿por qué nos dijeron a todos en casa que si llegaban a preguntar por él deberíamos decir que no estaba ahí?   Eran los días en que estaba el movimiento navista en su auge en San Luis Potosí.


III
Treinta años después le pregunté a mi padre por qué había escondido al Negro Morales en nuestra casa. Comentó:
“El movimiento navista llegó a un punto en que viendo la cerrazón gubernamental hacia sus planteamientos, tomó la decisión de hacer explotar unos artefactos en la subestación eléctrica.  El responsable de la operación era el Negro Morales.  La operación tuvo que abortar pero llegó a oídos del gobierno y hubo que esconderlo.   Más adelante lo apresaron y quedó decepcionado por haber recibido muy poco apoyo cuando estuvo encarcelado.  Lo torturaron en la cárcel, le hicieron ahí “el pocito”  con “Agua de Lourdes”. Aunque lo liberaron, tuvo que salir de San Luis huyendo de la represión, sin protección alguna.  Nunca se liberó de ese sentimiento de abandono por quienes con él prepararon o decidieron la acción fallida que lo llevó a la cárcel”.


IV
Era una gran mazorca su risa abierta, sus labios gruesos, prieto su color.  Dicharachero, juguetón.  Su tórax era enorme, de mecánico, sus manos fuertes como pinzas para el apretón con que saludaba.  Su lanzamiento preferido era el “dos”,  una recta que resoplaba al llegar al home y que hacía arder el guante de su cátcher, Mantequilla.   Desobediente a las recomendaciones de lanzamientos de Mantequilla, el Negro le avisaba con la cabeza que no y que no, hasta que sólo restaba como opción de tiro la recta pegada al pecho o cabeza del bateador.  Era un signo claro de que el Negro se había aburrido de dominar a los contrarios y que ahora quería divertirse y poner a todo el equipo en juego, en la batalla campal a puñetazos. Si no se le sacaba a tiempo, ejecutaba puntualmente su plan de acción.
¡Ay El Negro!, dice aún su ex mánager… ¡Le encantaba el peligro! ¡arriesgaba todo para que con el peligro le bullera la sangre!


V  
Tensión en la lomilla

El Negro Morales no sólo dominaba a sus contrincantes con pichadas rápidas, lentas, curvas y engañosas.  Tenía un especial sentido del clímax beisbolístico, cuando un solo tiro podía definir el juego, la temporada, la serie final.  Él buscaba ese momento, lo iba preparando, contribuyendo al drama, dando una oportunidad aquí, cerrando opciones por acá, asustando por allá.
 Y justo cuando todo mundo estaba nervioso para su siguiente pichada definitoria, digamos en una situación de tres bolas, dos strikes y dos outs, él llamaba desde la lomilla a todos sus compañeros a sesionar junto a él, en el montículo, por supuesto acompañados de su manager.
Los acercaba a él, en una rueda muy compacta, abrazándolos con sus brazos largos. Ahí presentaba su plan de ataque, que garantizaba la victoria sobre sus contrincantes:
-          ¡Me acabo de acordar de un chiste buenísimo!
-          ¡No me salgas otra vez con eso, Negro! –le increpaba su manager, inconforme, mientras sus compañeros empezaban a reír y revolotear a su alrededor.
-          ¡Es que se me va a olvidar si no se los cuento ahorita mismo! –se excusaba él, como si fuera gravísimo no hacerlo.
-          Bueno, pero sólo uno, uno y nada más uno, Negro –condicionaba su mánager.
-          Ah bien, ahí va.
En medio de la rueda empezaba a dramatizar el chiste, con su boca y dientes gigantes desembuchando la historia que iba dando paso a manifestaciones hilarantes de sus congregados, imposibles de que escaparan para el público y sus contrarios.  Estos últimos interpretaban de inmediato que se estaban burlando a costa de ellos. La rabia se les venía encima ante tal espectáculo, un escarnio a la vista de todos.
Las carcajadas tronaban entre la novena, el manager tampoco podía ocultar la gracia del chiste y era cómplice de la jugarreta del Negro, que cerraba la reunión, advirtiéndoles con cara muy seria, extrañado y ahora con voz que podrían escuchar hasta lo más alto de las gradas:
-          ¿Qué hacen aquí haciendo chacota del juego?  Vayan a sus posiciones que estamos en un partido muy importante para este equipo.
Mientras sus compañeros corrían hacia sus destinos, él volteaba a ver uno por uno, a sus contrincantes, que esperaban ardidos en su dogout o en el círculo de espera al bate.  Los examinaba detenidamente, hasta ir a parar con el bateador, al que como colofón a su examen,  le dedicaba una sonrisa, murmurado: “ah, contigo estaba”.
Para entonces la furia se había apoderado de todos ellos, obligándolos con su treta a comprimir y tensar, involuntariamente sus músculos, inhabilitándolos, mientras el Negro, relajado como sus compañeros, se disponía a lanzar su mejor pichada, invisible y cargada de humor, también negro.  Así ganaba también, festivamente, sus partidos.


VI
Intervención terrenal del Negro, post mortem.

En el año 1986, Arturo Cipriano, músico potosino, asistía a una ceremonia en Taos, con los indios Pueblo de Nuevo México.  La ceremonia había durado toda la noche y la mañana siguiente, al terminar, mientras los participantes se saludaban y daban los buenos días, lo abordó un gringo de talla descomunal, si bien ya un tanto ajado.  Sin más preámbulo, le preguntó a Cipriano:
-          ¿A qué te dedicas?
-          Soy músico.
-          Seguramente músico de protesta, ¿verdad?
-          Puede decirse que sí.
-          He matado a algunos como tú.  Me han pagado para eso.
Cipriano se puso en guardia, si es que vale la expresión en tierra ajena, sin acompañantes, ni el tamaño u oficio, ni los arrestos del gigante.  Volvió a la carga el tipo:
-          ¿De dónde eres?
-          De San Luis Potosí.
-          ¡Cómo!  ¿De verdad?
-          Sí.
-          Yo estuve ahí en los años sesenta, en la cárcel, dos años. Luego me sacaron mis contratantes. Me detuvieron después de matar a un tipo por encargo, fue un pinche descuido. 
-          Entonces conociste al Negro Morales y a Manteca.
-          ¡Qué! ¿Cómo sabes?  ¿Los conociste?
-          Sí.
-          ¡Ni siquiera habías nacido para entonces! ¡No es posible! ¿Cómo sabes?
-          Pues los conocí.
-          ¡Qué cosas!  Eran muy buenos muchachitos, nos divertíamos mucho en la penitenciaría.  Me caían muy bien.  Cuando llegaron los torturaron severamente. Les dañaron los intestinos a puñetazos y macanazos, especialmente al Manteca.    Al Negro se le veía la mazorca de dientes al contar sus chistes. Me llevé muy bien con los dos, habían sido uno pitcher y el otro su cátcher en béisbol. Muy buenos muchachos.
Entonces cortó la plática, se despidió de mano con empatía, la otra al hombro de Cipriano, y se marchó, mirando hacia el sol  naciente.


EDGARY VÁZQUEZ, Extrañas apariciones



EXTRAÑAS APARICIONES.

Por
M. Edgary Vázquez López.
Morelos, México.


-              -Y aquí es su habitación señora Rodríguez. La cama, la televisión con el control remoto en la cómoda, este es el botón del aire acondicionado. El baño está ahí enfrente, completamente desinfectado y el botón de emergencias por si necesita algo. Mañana la revisa el doctor para su operación. Si necesita algo, no dude en llamarme-

-                     -Gracias, muy amable señorita-
        
          Me quedé a solas en la habitación, desempacando lo que llevaba y acomodando en el pequeño closet mis pertenecías personales. Si bien no era necesario pasar una noche antes de que me operaran en el hospital, pensé que era lo mejor, para evitar llegar tarde o cualquier contratiempo. La intervención programada a las 8:00 am no presentaba mayores dificultades, así que entré al baño para lavarme los dientes, hacer mis necesidades fisiológicas y al terminar y salir de allí, la vi.

     Una señora, con bata azul, de las típicas de cualquier hospital, que se abren de atrás y no cubren mucho. Sujetando su tubo con el suero y caminando como si estuviera perdida en una de las esquinas del cuarto. No le veía la cara, me daba la espalda mientras movía la cabeza y decía algo que no alcanzaba a comprender. Balbuceaba, casi chocaba con la pared, como si quisiera atravesarla y repetía algo una y otra y otra vez.
-              ¿Señora, puedo ayudarle?. ¿Se perdió o necesita algo?. Esta es mi habitación, la 333. ¿Quiere, necesita…?

Justo antes de terminar esta última pregunta, tocaron la puerta y se abrió casi inmediatamente. Era  mi médico que trabajaba aquí mismo y venía  a cerciorarse de que ya estuviese instalada y todo se mantuviera bajo control.

Antes de señalarle a la intrusa, de decirle nada, giré la vista en dirección de mi visitante previa y no estaba. No había tal, ni rasgo ni asomo de que alguien más que yo estuviese en la habitación. ¿Imaginación?. Era imposible que se escabullera de alguna manera, solo había una puerta, que es por la que entró el doctor.

-¿Me escuchó señora Rodríguez? ¿Tiene alguna duda?.
-¿Disculpe?. No, ninguna doctor, solo, estoy algo cansada me parece.


- Trate de dormir y no se preocupe, los estudios han salido perfectos y solo es un tratamiento de rutina, por decirlo de algún modo, pero que es necesario hacer. No queremos se complique y si se trate de alguna situación de emergencia.

- Sí. Gracias doctor, es lo mejor, dormir, sí.

Me quedé a solas en la habitación, con el televisor prendido sin prestarle atención, con la imagen de esa extraña mujer que me pareció verla ahí mismo momentos antes. No, debe ser el cansancio, los nervios, una jugada de mi mente por la intervención de mañana. Dormir, es lo mejor.

Desperté de golpe en la madrugada, a las tres de la madrugada al parecer, con la extraña y horrible sensación de estar siendo observada. En lo que mis ojos se habituaban, giré sin darme cuenta la cabeza en dirección a la esquina, esa misma esquina y ahí estaba, otra vez. La misma mujer haciendo lo mismo: balbuceaba, casi chocaba con la pared, como si quisiera atravezarla y repetía lo mismo una y otra y otra vez. A pesar de no estarme viendo, pues no le podía ver el rostro (ni quería hacerlo), sentía su mirada en mí.

Ya no aguanté más, salí de ese lugar lo más rápido posible y me quedé afuera en la zona de espera. No lo podía creer, ¿qué era eso? ¿un fantasma? ¡Eso no existe!, y sin embargo, sentía los pelos de punta y un gran frío y miedo, estaba temblando y me costó trabajo controlarme.

-              -Hola, me alegra verte-
-          - ¿Quién, qué… dónde? ¡La misma mujer, la señora de la habitación!, ahí, junto a mí, sentada y… ¿sonriendo?
-         
-        -Ahora eres mía, una más, todas ustedes, las que se quedan en mi habitación, donde me mató ese estúpido doctor, y ahora, te quedarás aquí, con las otras-

Miré y traté de escapar horrorizada y entonces lo vi, más bien, me vi. El doctor y los médicos tratando de reanimar mi cuerpo y este que adquiría un tono azul cada vez más rígido. Traté de gritar para que me auxiliaran, escapar de ese lugar. Vi como los médicos se daban por vencidos y cubrían con una sábana blanca mi cuerpo. ¡No! ¿Qué estaba pasando? Sentí un jalón fuerte y después, la nada… una especie de limbo, con muchas otras mujeres gritando y llorando, todo negro, sin luz alguna y escuchando a esa mujer que salía en busca de una víctima más...





viernes, 13 de octubre de 2017

CRISTIAN ROMAN, La tierra se acomoda



*Foto: Cristian Roman



LA TIERRA SE ACOMODA

Por
Cristian Roman
Morelos
Fotógrafo/Bohemio

*CRÓNICAS/RELATOS DEL TEMBLOR
MÉXICO S19


El reloj da las 5 y media am. La rutina hace manejar las maniobras del baño y vestimenta con coloquial lenguaje del día a día.

La ciudad está tranquila y con frío. Comentarios en el micro me hacen saber que el clima ha cambiado, nublado a calor es normal; "ya no somos la eterna primavera", comenta una anciana.

Trasciende la mañana con destellos de noticias en el radio acompañados de café, tanta información me hace comprender y tratar de recordar ese día cuando era niño, y todo, todo se movía; mi abuela sólo me dijo: ¡no te asustes, es normal!, los temblores son "por que la tierra se acomoda"; no iras a la escuela y deja ver cómo localizo a Juan, me preocupa se acaba de ir a trabajar hace rato.

Así transcurre la mañana, y esa noticia vuelve a sonar. Recuerdo con añoranza los días en que mi GABRIELA (abuela) vivía; la pila de mi cámara pegada a un enchufe me recuerda que hoy me acompañó. De repente, pasando el medio día algo comenzó a moverse de nuevo; ¡vámonos, vámonos!, gritan mis compañeros. Salimos a la calle Matamoros y vemos desplomarse frente al chapitel del calvario una fachada, gente afuera de la iglesia se inca y alza los brazos, piden perdón.

Mientras la película de mi vida pasa en segundos, del puesto de periódicos de la esquina un joven grita: ¡Se cayó La Latino, ahí tiene su puesto de periódicos mi hermana!, mientras corre hacia Avenida Morelos. Cerramos la oficina y empezamos a movernos todos a casa a localizar a los nuestros; una nube gris se observa en Avenida Morelos. Camino al Zócalo la gente no sabe qué hacer; preocupación y tristeza impregnan la ciudad cual epidemia colectiva mientras la ausencia de la comunicación digital nos llegó en otro "19 de septiembre".

Hago 3 fotos a ese hermoso reloj marcando la hora imborrable para nuestro Morelos.  Camino a encontrar a los míos....  A la hora de dormir se repite la misma pregunta: ¿papá, por qué son los temblores? "POR QUE LA TIERRA SE ACOMODA "...


martes, 10 de octubre de 2017

Felipe Domínguez, Naturaleza inconforme


NATURALEZA INCONFORME

Por
Felipe Domínguez
Morelos

CRÓNICAS/RELATOS DEL TEMBLOR
MÉXICO S19


Regresando al blog “HOMBRES EN SU TINTA”. DESPUÉS DE VARIAS SEMANAS RETOMAMOS ESTE BLOG PARA SEGUIR COMENTANDO TÓPICOS DE INTERÉS PÚBLICO, COMO EL QUE ESTA VEZ NOS OCUPA.

El pasado 19 de septiembre del año en curso, la naturaleza hizo presente su inconformidad como muchos la han considerado, como un ente viviente. Se manifestó como todos lo padecimos, a través de un terremoto que alcanzó el nivel más alto sucedido en nuestra entidad al ser su epicentro, a cien kilómetros de esta ciudad capital, mi natal pueblo de Axochiapan, Morelos; y con ello se suscitaron de inmediato varias manifestaciones de nuestra sociedad que nos llevaron a generar una nueva fisonomía de la sociedad morelense y porque no nacional.

Una de ellas y que debe de llenarnos de orgullo es que como un solo hombre la sociedad se volcó de inmediato a auxiliar a nuestros hermanos en desgracia, desde la sencilla pero muy esperanzadora despensa, las indispensables cobijas, láminas, casas de campaña, ropa, artículos de aseo, etc; apoyo que rebasó todas las expectativas de necesidades inmediatas. Hago distinción de la reacción social porque mientras los tres órdenes de gobierno, supongo pensaban en cómo organizarse para hacer lo que su responsabilidad les obliga, ya la sociedad estaba presente y actuante en todos los rincones de nuestra geografía; pasado el marasmo gubernamental, éstos acudieron a los lugares siniestrados encontrándose con el repudio y rechazo total de parte de la ciudadanía, lamentablemente nuestras instituciones fueron rebasadas por la solidaridad y empatía social.

Con este hecho queda de manifiesto otro evento que nos lleva a la reflexión: en el estamento legal tenemos instituciones para velar y atender por nuestras necesidades, pero en la realidad vimos que ninguna estaba comprometida ni organizada para lo que fueron todas instituidas en pro de sus gobernados, quedando al descubierto la ineficacia e incompetencia de nuestras autoridades, con una falta de capacidad de organización operativa y de comunicación, misma  que quedó manifiesta al tratar de hacer acopio de las despensas  venidas de diferentes estados de la república, dándose una imagen por demás distorsionada y oportunista de parte del gobierno estatal, hecho que fue sin duda capitalizada y politizada por quienes tienen aspiraciones e intenciones políticas dentro de nuestro estado.

Los eventos extraordinarios por simple naturaleza sean sociales o naturales regularmente derrumban falsos ídolos, falsos dirigentes como también erigen a nuevas figuras sociales que surgen muchas veces del anonimato para aparecer como un rayo de esperanza para la sociedad.

Así también da lugar a oportunistas y simuladores que aprovechan el evento para recomponer su imagen, siendo los más amables, los más atentos, esos mismos que se reposicionarán para seguir nuevamente dentro del erario y volver ser y a hacer lo que por naturaleza y costumbre siempre han sido.

La próxima entrega tendrá el análisis de las acciones del gobierno federal y porque no la otra parte importante, la otra cara de la moneda del terremoto, la actitud, el comportamiento y voracidad “los damnificados” y los “no damnificados” donde también hubo oportunismo y voracidad.



domingo, 8 de octubre de 2017

EDGARY VÁZQUEZ, Secuelas del 19 09 17



SECUELAS DEL 19-09-17.

Por
M. Edgary Vázquez López.
Morelos, México.

*CRÓNICAS/RELATOS DEL TEMBLOR
MÉXICO, S19


         Mucho se ha hablado, dicho y visto de esta fecha que nos sacudió nuevamente a todos los mexicanos, máxime a los de la tierra de Zapata que nunca imaginamos que fuera posible esta situación.

         Estar de voluntario, ayudar, con la falsa e ingenua idea de que siempre se tendrán victorias y saldrá lo mejor y lo esperado, es tan solo una mentira piadosa que se repite sin cesar para ir y estar en la primera fila de la tragedia. Sin embargo… dolorosamente, no siempre es así.

         Hoy que acabo de llegar a casa, esta madrugada, sigo sin poder dormir, preguntándome que fue lo que ocurrió, ¿en qué fallamos?, ¡me siento terrible e impotente!, con una sensación de vacío y que le fallamos a esa familia. 
Terminó un día más donde la pesadilla en muchos lados sigue presente.

La ayuda pareciera ser escasa o insuficiente ante la magnitud de la devastación. Se trata de ayudar, aportar, sumar. Estar de buen ánimo y en la medida de lo posible elevar la actitud de los demás, con quienes se trabaja en estas jornadas maratónicas humanitarias; como una forma de distraer de esta realidad: un chiste, un chascarrillo, la broma entre camaradas… algo, lo que sea, con tal de hacer amena la situación.

Demasiadas historias, mucho por hacer y en ocasiones, como hoy, a pesar de los deseos, toda la lucha y el esfuerzo más allá de lo que se creía posible se falla miserablemente; de darlo todo y dejar alma, corazón y esfuerzo, el resultado no es el esperado. Dan ganas de llorar, reclamar, maldecir...decir que no es justo y preguntar qué clase de mundo bizarro es este, donde una o varias vidas se pierden por escasos minutos, por llegar tarde, por no ser suficiente el trabajo realizado.

Trabajamos en una cadena, apoyando a los rescatistas y profesionales. Quitando escombros, llevando agua, removiendo con cuidado la estructura que amenazaba con derrumbarse ante la menor provocación. Muchas horas, con el calor agobiante y el cansancio que parecía no existir ante la premura de sacar con vida a estas personas. Sin darnos cuenta, la noche nos alcanzó y con ella, la lluvia, que parecía una mala broma del destino, pues reblandecía aún más la ya endeble vivienda y dificultaba la labor. ¡No importa!, no nos pensábamos rendir, teníamos que llegar al final y rescatar a esta gente.

         Sin embargo, toda la ayuda, el esfuerzo, el trabajo efectuado y las largas horas que dedicamos a esta labor, fueron en vano. Pero, por como ocurrió, te deja con un sentimiento de frustración, de burla, de enojo… impotencia, rabia y mucho dolor, demasiado, uno que te desgarra el alma y todo tu ser porque realmente se creía que sería posible evitar esta tragedia.

         Pareciera que solo estuvimos presentes en ese lugar para ver cómo se vencía esta casa ante nuestros ojos en menos de un minuto. Nos quedamos pasmados y sorprendidos, nunca hubo un tiempo de reacción. Como si esperara ese preciso instante de hacer un alto para tomar un poco de agua y recupera el aliento para que esto ocurriera.

         Un gran estruendo y la polvareda. La reacción instantánea de alejarte de ese lugar y cubrirnos de la mejor manera posible. Lluvia, lodo, una casa colapsada en sí misma y sin posibilidad alguna de rescatar a nadie ya. El grito del niño pequeño que sabía su familia se encontraba en ese lugar. El paramédico que lo intercepta y lo agarra con fuerza, impidiendo que se acerque más a lo que antes era su hogar, en medio de llanto, pataleo y el esfuerzo desesperado de ir a donde su familia encontró ese trágico fin.  

         Ya no supe que paso después, fue como un zumbido y como estar ausente de ahí en adelante. Cuando me di cuenta, ya regresábamos a casa. En silencio, callados y no me di cuenta de que llorábamos de manera sigilosa. Decir que esta gente partió y lejos están del sufrimiento y dolor, suena  a una cantaleta inútil y complaciente. Sé que el llanto es necesario, que limpia las heridas del alma y gradualmente aminora el dolor, pero hoy, ahora, mi alma está de luto y duele, porque fallamos en lo que se supone teníamos que hacer


jueves, 5 de octubre de 2017

EL GÜERO KARL, Yo les vi sudar


YO LES VI SUDAR

Por
El Güero Karl
Morelos

Desde Ciudad Universitaria
UNAM

CRÓNICAS DEL TEMBLOR
MÉXICO, S19

*Foto: @RebecaBoligoma

Que me llamen como quieran, que exagero o lo que sea, pero ahora mismo siento un dolor muy grande...

Hoy durante la asamblea ínter facultades que se llevó acabo en las inmediaciones del acopio del estadio llamaron a la facultad de filosofía y letras como criminal, hicieron comidilla de nuestros esfuerzos por sacar adelante una chamba que no es nuestra, sino que de todas y todos.

Hoy estuve hasta dentro en todo lo que pude, platiqué con la banda dedicada a diferentes actividades, estuve participando de la capacitación que se nos otorgó y se gestionó para la facultad, que aunque en paro, continúa activa, sólo que de una manera más humana, AYUDANDO.

Y que nos llamaran criminales, me hizo arder la piel. Porque hoy vi como cada persona se encargaba de tareas que no eran las propias del día a día, porque estuve con gente que se entregó a un proyecto de apoyo y solidaridad, y por gusto de ajenos, y por necesidad de difamaciones, nos llamaron delincuentes.

Que si íbamos a robar los víveres del estadio. Que si íbamos a expropiarlo. ¡Qué carajos! Si lo único que estamos haciendo es cooperarnos.

Nosotres no somos gobierno que roba despensas, nosotres no somos Marina que entorpece las labores de ayuda y de rescate, porque nosotres no somos los directivos de la UNAM que como bien dijo un compa, son criminales por alejarnos de las primeras necesidades del pueblo: la acción.

Nos organizamos porque creemos que es nuestro deber ayudar, servir y proteger. No vamos a robar la ayuda que también queremos compartir.

Nos criminalizan por querernos ayudar. Porque no creemos en las instituciones gubernamentales jerárquicas que han querido debilitar nuestra actividad.

Siento vergüenza por la gente que nos mira como crimínales porque no está viendo que estamos sudando la gota gorda por ayudarles.

Quién sabe si en filos haya paramédicos, pero hoy, yo ya sé dar primeros auxilios.

Nos organizamos porque creemos que no necesitamos que nos digan qué hacer. Pero hay que tener la mesura para no entablar una discusión inútil e infructífera.

Justo como yo, que me molesta de gran manera el que la banda haya corrido un rumor acerca de que filos quería "expropiar" el acopio del estadio.

Chale x4

Disculpen mi descarga pero me hacía falta.

PEDRO I. OSEGUERA, 32 años después


32 AÑOS DESPUÉS

Por
Pedro I. Oseguera
Morelos

CRÓNICAS DEL TEMBLOR, 
MÉXICO S19
2017


El martes 19 de septiembre de este 2017, todo iba bien, llegaba a la mente el terremoto de hace 32 años, en el que muchos de los que hoy sentimos el de este año, recordábamos que estábamos haciendo en ese entonces, en lo particular, me dirigía a la escuela y jamás me imaginé la tragedia que se iba a vivir en el entonces Distrito Federal. Inclusive a través del Facebook, se me ocurrió hacer la dinámica de que mis contactos dijeran que estaban haciendo ese día del año de 1985.

A partir de ese 19 de septiembre de 1985, nació la Protección Civil, nació la solidaridad de los mexicanos que sin descanso tal y como lo hicieron ahora, se abocaron a salvar vidas que se encontraban dentro de los escombros que se vinieron abajo. Se habla de que en el 85, por la hora del sismo de 8.1, a las 7:19 de la mañana, muchos permanecían en sus casas alistándose para irse a sus labores, la cifra de muertos en la capital del país, fue mucho mayor a la de ahora.

32 años después, se repitió la historia, a las 7:19 horas, como cada año desde 1986 y hasta este 2017, 32 años ininterrumpidos, los honores a la bandera en memoria de los que murieron en el sismo del 85, 32 años después se repitió la historia, a las 13:14 horas, un sismo de magnitud 7.1 grados cimbraba los estados de Guerrero, Puebla, Morelos y la ciudad de México, gracias a la hora en la que ocurrió, los muertos no llegaron a 400, muchos de estos muertos consecuencia de la corrupción que impera en la ciudad de México, con las licencias de construcción y los Directores Responsables de Obra.

Me encontraba enfrente de uno de los restaurantes más emblemáticos de Cuernavaca, Los Vikingos, de la colonia Las Palmas, en la calle, listos para irnos a seguir con nuestras actividades cotidianas, de repente, la tierra se empezó a mover, ¡está temblando!, grité, minutos antes había ayudado a una mujer de la tercera edad a bajarse del carro que conducía su hija, la cual se quedó esperándola en la entrada del restaurante en su silla andadera, en lo que quien seguramente iba a pagar la comida en Los Vikingos, fuera estacionar su automóvil.

Durante el movimiento telúrico mi reacción fue pararme en la calle, nunca había sentido una especie de olas, en el pavimento, pensé que la tierra se iba a abrir y nos iba a tragar, el ruido que provocan los vidrios con el movimiento involuntario, se convierte en un ruido espantoso, afortunadamente ninguno se tronó, después del susto, calmar a la señora que permanecía sentada y quería salir corriendo a ponerse a salvo, en lo que llegaba su hija.

Instantes después, la noticia, el sismo fue de 7.1 con epicentro en Puebla, no, que en el municipio de Axochiapan, la confusión empezaba a fluir, la desgracia en ese momento era inimaginable en nuestro estado de Morelos, en Puebla, en Guerrero y en la ciudad de México.

Jojutla, el municipio más afectado, Cuernavaca no se quedaba atrás, ¡que se cayó la Latino, edificio emblemático de la capital del estado, que hay muchos muertos, que no hay celulares, que puro whatsapp, única opción para hablarle a los familiares, a los amigos, para ver si estaban bien!

Morelos desde las 13:14 horas del pasado 19 de septiembre, 32 años después, entró en terapia intensiva, no está desahuciado, pero su salud tardará algunos años en recuperarla, muchos sitios históricos tendrán que ser reparados, cerca de 20 mil casas dañadas, 95 iglesias de diferentes siglos, también, Morelos esta en terapia intensiva, pero dicen y dicen bien que como México no hay dos, miles de hombres y mujeres, salieron a las calles a tratar de rescatar a la gente, Frida, la perrita que logró encontrar a hombres y mujeres, con vida, saltó a la fama, pero también en muchas personas, quedó el miedo a algo peor, Dios es misericordioso y nadie puede predecir los sismos, nadie hasta ahora, por eso no hay que hacer caso de los rumores.


Ante los temblores, trato de guardar la calma, minutos después de este 19 de septiembre, 32 años después empecé a llorar, quizás de miedo, de rabia o de impotencia, nunca había sentido un temblor tan duro de principio a fin.



ÉDGARY VÁZQUEZ, Los de nuevo ingreso


LOS DE NUEVO INGRESO.

Por
M. Edgary Vázquez López.
Morelos, México.


-          Y aquí tiene su horario para el nuevo ciclo escolar Profesor Colín, como puede notar, se dan algunos ajustes.
      Sí, es lo que observo. ¿Primer grado?, llevo varios años trabajando con los de tercero, ¿a qué se debe esta modificación?
    Como usted sabe maestro, la reforma y el nuevo modelo educativo hacen referencia que todos los docentes deben conocer el plan y programa de estudio a la perfección. La idea del director del plantel es rotar a todo el personal, a fin de que trabajen con grados que anteriormente no han cubierto. Una manera de apoyarlos y que estén más familiarizados con los tres grados de educación secundaria.
        Sí claro, entiendo esa parte...


Salí de la oficina del subdirector tratando de adaptarme a la nueva idea. Primer grado. Los últimos ciclos escolares han sido de preparar a los alumnos para el ingreso al nivel medio superior, competencias y olimpiadas; llevarlos a la cúspide de la exigencia de la materia, con temas que les servirán en el siguiente nivel. Tengo mucho tiempo, desde que era prácticamente si mal no recuerdo, que no trabajo con los de primer grado.

Con esto en mente, preparé mis planes, trabajos, actividades y ejercicios para el siguiente lunes. El nuevo inicio con esta generación que dejaba la primaria y se incorporaba al nuevo nivel educativo en su vida escolar.

-                Jóvenes muy buen día, yo soy el Profesor Francisco Colín Marban, y les imparto la materia de matemáticas en este su primer año de secundaria. Cuaderno forrado, hojas numeradas, dictado de las actividades con pluma, operaciones y ejercicios junto con el resultado con lápiz. ¿Alguna pregunta?
-                 Mi mamá dice que si me puede sentar adelante porque no veo bien.
-                 Sí claro, si tiene dificultades visuales, tome una butaca al inicio de la fila. Bien, si no hay otra… ¿sí?
-                  ¿El dictado puede ser con pluma azul o negra?
-                  Negra está bien.
-                  Es que solo tengo pluma azul…
-                  Si, está bien, con azul está bien. Empecemos. Los números primos… ¿si?
-                  ¿Entonces la primera letra es con roja y mayúscula?
-                  ¡Sí! Si de esa manera está bien.

 Y aquí fue donde empecé a darme cuenta de que esto era una calamidad. ¡Que dependientes son los niños de primer grado! Aun con la mentalidad de niñitos de primaria. Y ya no mencionar de levantar la voz porque se les ponen sus ojos rojos como si quisieran llorar.
-                
         Profe, ¿voy bien?, ¿me revisa?
-                  Sí, está correcto lo que llevas, pero ya que termines la actividad, te reviso.
-                  ¿Y yo?, ¿así está bien?.
-                  Sí, también, igual que tu compañero, termina el trabajo antes de venir.
-              Profe, la niña de la otra fila me sacó la lengua y dice que esa goma que tiene es de ella pero es mía, es mía porque mi mamá me la compró esta mañana antes de entrar a clases.

No puede ser, esto no es un salón de clases, ¡esto es una guardería! Me pregunto si aún estaré  a tiempo de pedir cambio de grado en la subdirección escolar pues, de otro modo, será un muy, muuuy largo ciclo escolar, y este es el día 1 de clases, faltan 199 más para que termine este periodo.
Ni hablar… no se pudo hacer ningún cambio; a tratar de estar lo mejor posible y sobrellevar a estos niñitos nuevos.



ALBETO PANNA, La nogada de los chiles


LA NOGADA DE LOS CHILES
Por
Alberto Panna
Morelos


Por todos es bien sabido que la comida mexicana aparte de ser majestuosamente deliciosa es como una especie de experimento científico debido al grado de dificultad que en ocasiones tiene su preparación, pues bien, quiero platicarles mi experiencia con uno de los platillos considerado internacionalmente como uno de los más finos y emblemáticos de la alta cocina mexicana: los chiles en nogada.

Haciendo un poco de historia (que casi no me gusta, ¿verdad?) los chiles en nogada fueron servidos por primera vez el 28 de agosto de 1821 en Puebla, al legendario Agustín de Iturbide, por las monjas agustinas del convento de Santa Mónica con motivo de su santo. Tomando como referencia el símbolo del Ejército Trigarante que era una bandera de colores verde, blanco y rojo, los cuales representaban las 3 garantías: religión, unión e independencia.

A tales monjas se les ocurrió celebrar a don Agustín con un platillo por demás exótico, delicioso y suntuario; porque sí, hay que reconocer que la receta auténtica no es nada barata. Con el paso de los muchos años, la receta original ha tenido alteraciones: se le han quitado o añadido ingredientes que más que nada han dependido del gusto de las generaciones que han conservado la tradición de prepararlos.

Y por qué el término nogada? Pues bien, es porque tales chiles rellenos de un picadillo con gran variedad de ingredientes que pueden variar, insisto, de la forma en que se han ido modificando los métodos de preparación, son bañados con una singular salsa hecha a base de nuez de castilla, leche, almendras,  queso de cabra o queso fresco y azúcar; y es aquí donde los mariachis callaron y empieza algo que parece una tortura o penitencia: preparar la nogada.

Actualmente en los comercios se puede encontrar la nuez de castilla disque pelada y disque lista para molerla junto a los otros ingredientes, pero no queridos lectores y lectoras, así no es el chiste. El truco es conseguir las nueces recién cortadas de los nogales (esas bolitas color café con cáscara blindada) y pelarlas una por una… ¡vaya que es difícil! Después las nueces ya sin cáscara se remojan unos minutos en agua caliente para que se les desprenda una finísima y delicada película color café que las envuelve, y eso sólo los valientes y pacientes con desesperación sabemos lo que implica. No es nada fácil y menos es divertido llevar a cabo dicha labor, la ansiedad se apodera de ti y te dan ganas de desertar pues parece interminable el procedimiento… Una vez peladas se dejan remojando toda una noche en leche junto con las almendras que también tienes que pelar manualmente una por una (atrévanse y sabrán de lo que hablo). Al día siguiente dicha mezcla se licua junto con el queso, la leche y agregas la cantidad de azúcar que tu paladar requiera, lo dulce puede variar. Después de que parecía imposible conseguir la nogada perfecta de color blanco inmaculado y de consistencia ni muy agüada ni muy espesa, debes almacenarla rigurosamente en un recipiente de vidrio para que conserve sus características. Si no se hace de esa manera no sirve, no es válido y las monjas vienen desde el más allá a regañarte por las noches, por no seguir su procedimiento al pie de la letra.

Ya por fin que el suplicio de haber pelado nueces y almendras una por una pasó y que tu nogada está lista para cubrir ese chile poblano relleno del más suculento picadillo, todo se te olvida y te recompensas al disfrutar aquel platillo que don Agustín inspiró. Créanme cuando les digo que he intentado usar otros métodos para prepararla pero el resultado no es el mismo. En este caso sí tienes que someterte al procedimiento real si es que quieres disfrutar de una nogada digna de un general de ejército de guerra. Y así damos por iniciada la temporada de grandes degustaciones de diferentes platillos mexicanos porque aparte del día nacional, ya se acerca el día de muertos, las posadas, navidad, año nuevo, rosca de reyes y rematamos con la tamaliza en febrero.

Aunque creo que para disfrutar de nuestra hermosa gastronomía tenemos 365 días… No importa que tengamos que hacer algunos procedimientos complicados para cocinar; como dicen por ahí: más vale maña que fuerza…
¡Buen provecho!

Soy Alberto Panna y no tengo representante.